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El caso que enseñó que una auditoría financiera no certifica que una tecnología funcione
En ocasiones, la sociedad espera de la auditoría mucho más de lo que realmente puede ofrecer. Cuando una empresa fracasa solemos preguntarnos: «¿Dónde estaban los auditores?». Pero antes conviene hacerse otra pregunta: ¿qué estaban auditando exactamente?
Una idea capaz de conquistar al mundo
Theranos fue fundada en 2003 por Elizabeth Holmes. La empresa prometía realizar numerosos análisis clínicos con unas gotas de sangre. Atrajo inversores de prestigio y alcanzó una valoración de miles de millones de dólares. Sin embargo, sus equipos no podían realizar buena parte de las pruebas anunciadas y se utilizaban analizadores convencionales de terceros.
La investigación periodística publicada en 2015 por The Wall Street Journal fue decisiva para cuestionar esas afirmaciones.
Las cifras y el fraude
Según la SEC, Theranos captó más de 700 millones de dólares de inversores mediante afirmaciones falsas o engañosas sobre su tecnología, negocio y resultados. Se proyectaron ingresos superiores a 100 millones de dólares para 2014, mientras que los ingresos operativos reales de ese año fueron ligeramente superiores a 100.000 dólares.
¿Qué papel tiene la auditoría financiera?
La auditoría de estados financieros busca obtener seguridad razonable de que estos están libres de incorrecciones materiales, debidas a fraude o error, y emitir una opinión conforme al marco aplicable (NIA-ES 200). No equivale a una certificación científica o sanitaria del funcionamiento de una tecnología.
Ahora bien, esta distinción no permite ignorar las afirmaciones tecnológicas si afectan materialmente a ingresos, activos, valoraciones, provisiones, información revelada o empresa en funcionamiento. El auditor debe identificar y valorar los riesgos pertinentes, obtener evidencia suficiente y adecuada y mantener el escepticismo profesional.
Cuando se necesitan expertos
Si para obtener evidencia de auditoría suficiente y adecuada se necesitan conocimientos ajenos a la contabilidad y la auditoría, la NIA-ES 620 contempla utilizar el trabajo de un experto del auditor. Su intervención no reduce la responsabilidad del auditor sobre la opinión emitida. Tampoco debe confundirse al experto del auditor con el experto de la dirección.
La lección de Theranos
La confianza requiere responsabilidades diferenciadas y controles complementarios: dirección, consejo de administración, inversores, autoridades sanitarias, expertos científicos y, cuando proceda, auditores financieros. No consta en las fuentes citadas una conclusión que permita atribuir una infracción de auditoría a una firma concreta en este caso.
El ejemplo sigue siendo pertinente en sectores como la inteligencia artificial y la biotecnología: una tecnología innovadora puede exigir validación especializada, mientras que sus consecuencias económicas pueden afectar de lleno a los estados financieros.
¿Sabías que…?
La SEC anunció en marzo de 2018 actuaciones contra Theranos, Holmes y Balwani. En junio de 2018, el Departamento de Justicia estadounidense comunicó la acusación penal por presuntos esquemas de fraude a inversores, médicos y pacientes. Aquella acusación inicial no debe confundirse con las condenas judiciales posteriores.
Bibliografía y fuentes
- SEC — Theranos, CEO Holmes, and Former President Balwani Charged With Massive Fraud (2018).
- Departamento de Justicia de EE. UU. — Acusación de 15 de junio de 2018.
- ICAC — NIA-ES 620, Utilización del trabajo de un experto del auditor.
- ICAC — NIA-ES 200, 240, 315, 500, 540 y 570, según la cuestión examinada.
- John Carreyrou, Bad Blood: Secrets and Lies in a Silicon Valley Startup.



