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La llegada de la inteligencia artificial a la auditoría está generando una pregunta inevitable: si determinadas tareas pueden hacerse en menos tiempo, ¿deberían bajar los honorarios de auditoría?
Este debate forma parte de una transformación más amplia que analizamos en nuestra guía sobre inteligencia artificial en auditoría.
La respuesta parece sencilla si se identifica el precio de una auditoría con el número de horas dedicadas. Pero esa visión es incompleta.
La IA sí puede reducir horas de trabajo
Hay tareas que previsiblemente requerirán menos tiempo: clasificación documental, cruces de información, preparación de determinadas pruebas, búsqueda de anomalías, lectura de contratos o procesamiento de grandes volúmenes de datos.
En ese sentido, la tecnología puede aumentar la productividad de los equipos y reducir trabajo manual.
Pero una auditoría no se contrata únicamente para consumir horas. Se contrata para obtener una opinión independiente respaldada por evidencia suficiente y adecuada.
El valor no es igual al tiempo empleado
Si una herramienta permite ejecutar en una hora un análisis que antes necesitaba cinco, existen al menos dos formas de interpretar esa mejora.
La primera sería mantener exactamente el mismo alcance y reducir el coste.
La segunda sería utilizar parte de esa eficiencia para analizar más información, ampliar la cobertura, detectar mejor las excepciones y profundizar en áreas de riesgo.
La segunda posibilidad puede aportar más valor al usuario de la información financiera.
De muestrear menos a analizar más
Tradicionalmente, muchas pruebas de auditoría se han basado en muestras porque revisar poblaciones completas no era eficiente o incluso posible.
Las herramientas de análisis de datos permiten que determinados procedimientos se apliquen hoy sobre poblaciones mucho mayores e incluso completas.
Esto no elimina el juicio profesional ni significa que toda auditoría vaya a convertirse en una comprobación del cien por cien. Pero sí plantea una cuestión relevante: ¿debería la eficiencia tecnológica utilizarse para hacer menos trabajo o para obtener evidencia de mayor calidad y ampliar la cobertura de los procedimientos?
La seguridad sigue siendo razonable
Ampliar la cobertura mediante IA no convierte la auditoría en una garantía absoluta ni cambia por sí solo el nivel de aseguramiento del encargo. El objetivo sigue siendo obtener seguridad razonable sobre la ausencia de incorrecciones materiales en las cuentas. La mejora puede estar en la calidad de la evidencia y en la respuesta a los riesgos.
Este alcance se explica en la NIA-ES 200, disponible en la normativa vigente del ICAC.
La responsabilidad del auditor no disminuye
Aunque una herramienta de IA ejecute parte del análisis, la responsabilidad profesional continúa recayendo en el auditor.
El auditor sigue teniendo que valorar riesgos, determinar la materialidad, evaluar la fiabilidad de la información utilizada, interpretar los resultados, investigar excepciones y formar una opinión.
Además, la utilización de nuevas tecnologías introduce sus propios riesgos: calidad de los datos, trazabilidad, explicabilidad, sesgos, controles sobre los sistemas y necesidad de validar las conclusiones generadas.
Los honorarios podrían cambiar, pero no necesariamente en una sola dirección
En trabajos muy estandarizados y competitivos es razonable pensar que parte de las eficiencias tecnológicas terminará trasladándose al precio.
Pero en otros encargos puede suceder lo contrario: mayor capacidad tecnológica puede permitir auditorías más profundas, equipos con perfiles más especializados y procedimientos antes inviables.
Además, la inversión necesaria en tecnología, ciberseguridad, formación, calidad y especialistas también tiene un coste.
Quizá la pregunta correcta sea otra
En lugar de preguntar únicamente cuánto tiempo ahorra la IA, puede ser más útil preguntar qué nivel de confianza adicional puede generar ese tiempo ahorrado.
La profesión tiene una oportunidad importante. Si la tecnología se utiliza solo para reducir horas, la auditoría corre el riesgo de competir principalmente por precio. Si se utiliza para aumentar cobertura, calidad y capacidad de detectar riesgos, puede reforzar el valor de la opinión del auditor.
La tecnología puede cambiar el trabajo, pero no su propósito
La auditoría existe para generar confianza sobre información que utilizan terceros para tomar decisiones.
La IA puede transformar profundamente la forma de obtener evidencia y organizar los equipos. Lo que no debería cambiar es la finalidad.
La eficiencia tecnológica no tiene por qué significar una auditoría más barata. También puede significar una auditoría mejor.
Ese será probablemente uno de los debates más importantes de la profesión durante los próximos años.
Referencias
Para los conceptos de evidencia, suficiencia, adecuación y muestreo se han tomado como referencia las NIA-ES vigentes publicadas por el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas.
ICAC – NIA-ES 500, Evidencia de auditoría
ICAC – NIA-ES 530, Muestreo de auditoría


