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El examen del ROAC: cómo ha evolucionado y cómo es actualmente

6 MIN LECTURA

Convertirse en auditor de cuentas en España exige cumplir una serie de requisitos de formación y experiencia profesional y, con carácter general, superar el examen de aptitud profesional que permite obtener la autorización del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC) y solicitar la inscripción en el Registro Oficial de Auditores de Cuentas (ROAC).

Es uno de los momentos más importantes —y probablemente uno de los más exigentes— de la carrera profesional de un futuro auditor. Pero el examen del ROAC no siempre ha tenido exactamente la misma estructura ni la misma periodicidad.

De un examen cada dos años a una convocatoria anual

Durante años, las convocatorias se celebraron habitualmente cada dos ejercicios. La evolución reciente permite verlo con claridad: 2019 → 2021 → 2023 → 2024 → 2025 → 2026.

Desde 2023 se han sucedido convocatorias anuales. Es un cambio especialmente relevante para quienes preparan el acceso a la profesión: cuando el examen se convocaba cada dos años, no superar una convocatoria podía implicar una espera considerable hasta una nueva oportunidad.

La convocatoria anual permite un proceso de acceso mucho más continuo y cobra especial importancia en un momento en el que la profesión necesita atraer nuevas generaciones de auditores.

El examen consta de dos fases

Actualmente el examen de aptitud profesional se estructura en dos fases. La primera pretende comprobar los conocimientos teóricos del aspirante. La segunda evalúa su capacidad para aplicar esos conocimientos a situaciones prácticas relacionadas con la auditoría de cuentas.

Esta distinción refleja bien la naturaleza de la profesión: un auditor necesita conocer la normativa, pero también necesita saber aplicarla.

Primera fase: conocimientos teóricos

En la convocatoria de 2026, la primera fase consiste en un cuestionario escrito tipo test sobre las materias establecidas en la convocatoria, con una duración máxima de seis horas. Durante esta prueba no pueden utilizarse textos normativos ni otros materiales en papel o soporte electrónico.

La calificación se realiza sobre 10 puntos y es necesario obtener al menos 5 puntos para superarla. Una parte importante de los candidatos puede acceder con dispensas de determinadas materias o de esta fase cuando acredita la formación teórica exigida conforme a la normativa.

Segunda fase: demostrar que sabes auditar

La segunda fase es probablemente la que mejor representa el ejercicio real de la profesión. Ya no se trata simplemente de conocer una norma: hay que saber qué hacer ante una situación concreta.

Bloque I: Auditoría

Incluye casos prácticos relacionados con la aplicación de la normativa reguladora de la actividad de auditoría de cuentas. El candidato debe enfrentarse a cuestiones propias del trabajo de un auditor: riesgos, evidencia, procedimientos, independencia, informes, empresa en funcionamiento, incorrecciones y aplicación de las Normas Técnicas de Auditoría, entre otras materias. Su duración máxima es de cuatro horas.

Bloque II: Contabilidad y otras materias

El segundo bloque incluye casos prácticos sobre otras materias relacionadas con la auditoría, especialmente contabilidad, consolidación y otras materias competencia del auditor de cuentas. Su duración máxima es de dos horas.

Los dos bloques se realizan el mismo día.

En la fase práctica sí puede consultarse normativa

La filosofía de la segunda fase es distinta. Durante el examen práctico pueden consultarse determinados textos legales, reglamentarios, normativa europea, Normas Técnicas de Auditoría y consultas publicadas por el ICAC, entre otra documentación pública permitida por la convocatoria.

El trabajo real de un auditor no consiste en memorizar cada párrafo de una norma, sino en identificar el problema, localizar la normativa aplicable, interpretarla correctamente y alcanzar una conclusión profesional razonada.

¿Qué ocurre si apruebas un bloque y suspendes el otro?

Los bloques de la segunda fase son independientes. Un candidato puede superar uno sin haber aprobado todavía el otro y conservar el resultado en los términos previstos por la convocatoria para presentarse posteriormente al bloque pendiente.

Un examen que también está evolucionando

La evolución reciente muestra una tendencia clara: no solo se ha pasado de convocatorias aproximadamente bienales a convocatorias anuales, sino que el sistema ha avanzado hacia un reconocimiento más eficiente de las partes ya superadas.

La convocatoria de 2026 incorpora además una modificación relevante: quienes superen la primera fase quedan dispensados de realizarla en convocatorias futuras, sin perjuicio de las obligaciones de formación adicional o actualización que puedan resultar exigibles.

¿Es difícil el examen del ROAC?

Sí. Y existe una razón: la autorización para ejercer como auditor de cuentas supone asumir una responsabilidad profesional importante. El informe de auditoría puede ser utilizado por accionistas, entidades financieras, inversores, administraciones públicas, trabajadores, proveedores y otros usuarios para tomar decisiones económicas.

Según la Memoria del ICAC correspondiente a 2024, en 2021 se presentaron 575 candidatos y resultaron aptos 200; en 2023 se presentaron 626 y resultaron aptos 126; y en 2024 se presentaron 558 y resultaron aptos 98. Estas cifras deben interpretarse teniendo en cuenta la estructura y las posibilidades de dispensa o conservación de partes superadas de cada convocatoria.

El ROAC no es simplemente un examen

Aprobar el examen no significa automáticamente convertirse en auditor ejerciente. El examen de aptitud es uno de los requisitos necesarios para obtener la autorización del ICAC y acceder al Registro Oficial de Auditores de Cuentas. La normativa exige además cumplir los requisitos correspondientes de formación teórica y formación práctica, entre otros establecidos legalmente.

¿Merece la pena prepararlo?

Para quien quiera desarrollar una carrera profesional a largo plazo en auditoría, obtener el ROAC representa un salto muy importante. Supone alcanzar la habilitación profesional que permite asumir las responsabilidades reservadas legalmente al auditor de cuentas, siempre que se cumplan los restantes requisitos para ejercer.

Y en un momento en el que la profesión necesita incorporar nuevas generaciones de auditores, obtener esta cualificación puede tener todavía más valor durante los próximos años.

De memorizar normas a aprender a pensar como auditor

Quizá esta sea la mejor manera de entender el examen.

La primera fase pregunta: ¿conoces la normativa?

La segunda plantea una cuestión más importante: ¿sabes utilizarla para resolver un problema real de auditoría?

Ese salto entre conocimiento y aplicación práctica representa, en buena medida, el salto entre estudiar auditoría y empezar a pensar como auditor.

Continúa tu camino hacia el ROAC

Si estás valorando esta carrera, puedes continuar con nuestra guía práctica sobre convocatoria, temario y preparación del examen del ROAC y las preguntas frecuentes sobre cómo ser auditor de cuentas.

Fuentes oficiales

  • Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC): convocatorias oficiales del examen de aptitud profesional.
  • Ley 22/2015, de 20 de julio, de Auditoría de Cuentas.
  • Real Decreto 2/2021, de 12 de enero.
  • Orden ECM/579/2026 y convocatorias anteriores.
  • Memoria anual del ICAC.