3 MIN LECTURA
Guardar la respuesta de una IA no basta para explicar un procedimiento de auditoría. Quien revise el trabajo necesita entender qué se pretendía comprobar, qué información se utilizó, cómo se evaluó el resultado y qué conclusión alcanzó el equipo.
La documentación es una pieza del marco más amplio que desarrollamos en nuestra guía sobre inteligencia artificial en auditoría.
Un ejemplo: leer contratos
Supongamos un caso ficticio en el que una herramienta extrae fechas de vencimiento de veinte contratos. El archivo de salida contiene una tabla limpia y bien presentada. Sin embargo, no muestra si se incluyeron todos los contratos, si había anexos ni si las fechas proceden del documento original o de una interpretación del modelo. La apariencia ordenada no responde a esas preguntas.
Explicar el objetivo y la información utilizada
Una ficha de trabajo útil podría empezar por identificar el objetivo del análisis y la población de documentos. Después describiría la herramienta utilizada, su versión cuando esté disponible, los parámetros relevantes y las instrucciones que afectaron al resultado. La propuesta debe adaptarse a la metodología de la firma y a la naturaleza del procedimiento.
No se trata de guardar todo sin criterio. Una colección de conversaciones sin explicación puede dificultar la revisión. Resulta más útil enlazar las entradas y salidas relevantes con una descripción breve de lo que se hizo, conservando los soportes necesarios dentro del expediente autorizado.
Hacer visible la revisión humana
En nuestro ejemplo, el equipo podría contrastar las fechas con los documentos originales, identificar contratos con prórrogas y resolver las discrepancias encontradas. La documentación debería permitir distinguir lo que extrajo la herramienta de lo que corrigió o concluyó el auditor. Si un anexo modifica una fecha, interesa dejar clara esa relación.
También importa registrar las limitaciones. Un documento ilegible, una cláusula ambigua o un anexo ausente pueden exigir otro procedimiento. Ocultar esas excepciones bajo una tabla final impide entender cómo se llegó a la conclusión.
La tecnología no sustituye la explicación del trabajo
El IAASB ha publicado material de apoyo sobre documentación al utilizar herramientas automatizadas. Es una guía no normativa: no modifica ni sustituye las normas aplicables. En España deben consultarse las NIA-ES y su ámbito temporal en la web del ICAC.
La ficha descrita aquí es una propuesta editorial, no un modelo obligatorio. Su propósito es sencillo: que otra persona pueda comprender el trabajo sin tener que confiar en que «lo hizo la IA». Continúa con cómo trabaja un auditor y el papel del juicio profesional.




