4 MIN LECTURA
El anuncio de EY de abril de 2026 ofrece una imagen concreta de la siguiente fase tecnológica de la auditoría: agentes de inteligencia artificial integrados en la plataforma donde se ejecuta el encargo. La pregunta profesional no es solo cuánto trabajo pueden acelerar, sino cómo se revisa y documenta lo que hacen.
De preguntar a un asistente a coordinar tareas
Un asistente de IA responde a una consulta o prepara un borrador. Un sistema de agentes puede coordinar varias tareas dentro de un flujo: buscar orientación metodológica, ordenar información, proponer pasos y trasladar resultados para su revisión. Esta descripción señala una posibilidad de diseño; no significa que cualquier agente pueda ejecutar por sí solo procedimientos de auditoría válidos.
El anuncio oficial de EY, publicado el 7 de abril de 2026, describe la integración de un marco de múltiples agentes en EY Canvas, apoyado en tecnología de Microsoft. La firma sitúa su alcance potencial en los flujos de trabajo de unos 130.000 profesionales de Assurance y aproximadamente 160.000 encargos en más de 150 países y territorios. Según EY, la integración se incorpora a las fases de la auditoría, mientras que el soporte a todas las actividades de principio a fin es una expectativa para 2028. Es un despliegue comunicado por la propia firma, no una evaluación independiente de sus resultados.
¿Qué cambia en el día a día?
Imaginemos que una herramienta consulta la metodología aplicable, organiza documentos recibidos y señala incoherencias para que el equipo decida qué comprobar. Ahorra tiempo si la información de origen es correcta y el resultado es verificable. Puede añadir riesgo si confunde versiones, omite excepciones o presenta como contrastado algo que solo ha resumido.
Por eso importa distinguir tres cosas que a menudo se mezclan: preparar un borrador, ejecutar un procedimiento y obtener evidencia suficiente y adecuada. El primero puede facilitar el segundo; ninguno garantiza automáticamente el tercero. Tampoco basta con conservar una respuesta del sistema: hay que comprender qué información utilizó, qué hizo y qué comprobó el auditor.
La revisión humana necesita contenido
Decir que «hay un auditor en el circuito» es un comienzo, pero conviene concretarlo para cada uso. ¿Quién valida las fuentes y la integridad de los datos? ¿Qué pasos del agente quedan registrados? ¿Cómo se investigan las excepciones? ¿Quién revisa el resultado, con qué criterio y antes de qué decisión? Un botón de aprobación no demuestra por sí mismo que la revisión haya sido suficiente.
En España, la normativa de auditoría publicada por el ICAC mantiene el juicio y el escepticismo profesional del auditor, así como las exigencias de documentación y de evidencia, con independencia de la herramienta empleada. Las NIA-ES 200, 230 y 500 son referencias para analizar esas obligaciones en cada caso. El IAASB también trabaja específicamente sobre tecnología y gestión de la calidad, incluido el uso de IA en los encargos.
Una cuestión de calidad para firmas de cualquier tamaño
EY muestra lo que puede plantearse a escala global, pero las preguntas son útiles para cualquier firma que incorpore agentes: qué datos pueden tratar, cómo se prueban sus resultados, cuándo requieren intervención, qué límites tienen y qué rastro queda en el archivo. El alcance de los controles tendrá que ajustarse a la herramienta y a la tarea concreta.
El siguiente salto tecnológico no consiste simplemente en producir papeles de trabajo más deprisa. Consiste en integrar herramientas capaces de intervenir en el proceso sin perder la capacidad de explicar, contrastar y supervisar cada conclusión relevante. Ese es el debate que merece seguir la profesión.
Fuentes primarias
- EY — anuncio del despliegue de IA agéntica en Assurance (7 de abril de 2026).
- ICAC — normativa de auditoría vigente; NIA-ES 200, 230 y 500.
- IAASB — Technology Position y trabajo sobre gestión de la calidad.
Para ampliar: el mapa tecnológico del auditor en España y el cambio del perfil profesional del auditor.


