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Ficha del caso
- Ficha del caso
- Año: 2008
- País: Estados Unidos
- Empresa: Lehman Brothers Holdings Inc.
- La gran lección: La auditoría aporta una seguridad razonable, pero nunca una garantía absoluta.
- Normas relacionadas: NIA-ES 200 · NIA-ES 240 · NIA-ES 315 · NIA-ES 540
- Tiempo de lectura: 12 minutos
Soy auditor, pero no el de Lehman Brothers
El caso que cambió para siempre la forma de entender la auditoría
¿Qué aprendió la auditoría de este caso?
Lehman Brothers puso de manifiesto que una auditoría no consiste únicamente en comprobar cifras, sino en comprender la realidad económica que existe detrás de ellas. El caso reforzó la importancia del escepticismo profesional, del análisis de operaciones complejas y de la evaluación crítica de las estimaciones contables. También recordó que el auditor ofrece una seguridad razonable, no una garantía absoluta, y que su función consiste en aportar confianza sobre la información financiera, no en eliminar completamente el riesgo empresarial.
Conceptos clave: Escepticismo profesional · Juicio profesional · Imagen fiel · Estimaciones contables.
¿Dónde estaban los auditores?
Es probablemente una de las preguntas que más veces ha escuchado cualquier auditor cuando se produce un gran escándalo financiero.
Ocurrió con Enron. Se repitió con Wirecard. También con Pescanova. Y volvió a aparecer con fuerza tras la quiebra de Lehman Brothers, el 15 de septiembre de 2008.
Es una reacción comprensible. Cuando una empresa de semejante tamaño colapsa de forma tan repentina, la sociedad busca respuestas. Y el auditor, como profesional independiente que emite una opinión sobre las cuentas anuales, suele situarse inevitablemente en el centro del debate.
Sin embargo, esa pregunta parte, en muchas ocasiones, de una idea equivocada sobre cuál es realmente la función de una auditoría.
Lehman Brothers no solo cambió la historia de los mercados financieros. También marcó un antes y un después en la evolución de la profesión auditora. Comprender qué ocurrió permite entender mejor qué hace un auditor, cuáles son los límites de su trabajo y por qué la auditoría sigue siendo hoy más necesaria que nunca.
El día que la confianza desapareció
Cuando Lehman Brothers solicitó la protección por bancarrota, llevaba más de 150 años formando parte del sistema financiero estadounidense.
No era un banco cualquiera.
Era uno de los mayores bancos de inversión del mundo, con presencia internacional, miles de empleados y activos valorados en más de 600.000 millones de dólares.
Su caída no solo afectó a sus accionistas.
La confianza entre entidades financieras desapareció prácticamente de un día para otro. Los mercados de crédito se paralizaron, numerosas empresas dejaron de acceder a financiación y la crisis de las hipotecas subprime terminó transformándose en una crisis económica global.
En realidad, Lehman Brothers no provocó por sí sola la crisis financiera de 2008, pero sí se convirtió en el símbolo del momento en el que el sistema dejó de confiar en sí mismo.
Y cuando desaparece la confianza, la economía se detiene.
Repo 105: cuando la fotografía no refleja toda la realidad
Uno de los aspectos más estudiados tras la quiebra fue la utilización de determinadas operaciones conocidas como Repo 105.
A primera vista puede parecer un concepto reservado a especialistas financieros, pero la idea que hay detrás resulta relativamente sencilla.
Imaginemos que una empresa sabe que dentro de dos días un tercero analizará su situación económica.
Justo antes de esa revisión realiza una serie de operaciones temporales que reducen significativamente la deuda reflejada en el balance.
Poco después, esas operaciones se revierten y la situación vuelve prácticamente al punto de partida.
La realidad económica apenas ha cambiado.
Lo que ha cambiado es la imagen que ofrecen las cuentas en una fecha concreta.
Según el informe elaborado por el examinador judicial Anton R. Valukas, Lehman Brothers utilizó determinadas operaciones de financiación temporal que fueron registradas contablemente como ventas, permitiendo reducir el nivel de endeudamiento presentado al cierre de determinados periodos.
El debate posterior no giró únicamente sobre la legalidad formal de aquellas operaciones.
La cuestión realmente importante fue otra.
¿Reflejaban las cuentas anuales la realidad económica que necesitaban conocer los inversores?
Y esa pregunta está en el corazón mismo de la auditoría.
Entonces… ¿qué debía hacer el auditor?
Aquí conviene detenerse un momento.
Existe la idea de que el auditor debe descubrir cualquier problema existente dentro de una empresa.
Pero esa no es la función que la normativa le atribuye.
La NIA-ES 200, que establece los objetivos globales del auditor independiente, señala que su finalidad es obtener una seguridad razonable de que las cuentas anuales están libres de incorrección material, ya sea debida a fraude o error, para poder expresar una opinión sobre si han sido preparadas, en todos los aspectos materiales, de conformidad con el marco de información financiera aplicable.
La expresión seguridad razonable tiene un significado muy concreto.
No equivale a una garantía absoluta.
Una auditoría no puede eliminar completamente el riesgo de que existan incorrecciones materiales, entre otras razones porque trabaja mediante pruebas selectivas, utiliza el juicio profesional y evalúa información elaborada por terceros.
Por ello, el informe de auditoría no certifica que una empresa sea solvente, que nunca vaya a quebrar o que no exista ningún fraude.
Lo que hace es expresar una opinión profesional sobre si la información financiera ofrece una imagen fiel conforme al marco contable aplicable.
Comprender esta diferencia resulta esencial para interpretar correctamente cualquier gran escándalo financiero.
¿Falló la auditoría?
La respuesta merece algunos matices.
Tras la quiebra de Lehman Brothers se analizaron las actuaciones de múltiples actores: la dirección de la entidad, los órganos de gobierno, los supervisores, las agencias de calificación, los reguladores y también el auditor externo.
El informe Valukas formuló diversas críticas sobre determinadas prácticas contables y sobre la información facilitada al mercado.
A partir de ese momento se abrió un intenso debate profesional sobre cuestiones que siguen plenamente vigentes hoy: el ejercicio del escepticismo profesional, la evaluación de operaciones complejas, el tratamiento de determinadas estimaciones contables y el alcance de la información que reciben los usuarios de las cuentas anuales.
Lo verdaderamente relevante es que la profesión no ignoró ese debate.
Lo estudió.
Lo analizó.
Y evolucionó.
Lo que la profesión aprendió
La historia demuestra que la auditoría no permanece inmóvil.
Cada gran crisis ha servido para revisar procedimientos y elevar el nivel de exigencia profesional.
Tras la crisis financiera se reforzó especialmente la importancia del escepticismo profesional, entendido como la actitud crítica que debe mantener el auditor durante todo el trabajo. La NIA-ES 200 insiste en que el auditor no puede limitarse a aceptar automáticamente las manifestaciones de la dirección, sino que debe evaluar críticamente la evidencia obtenida.
También adquirió un mayor protagonismo la NIA-ES 315, relativa a la identificación y valoración de los riesgos de incorrección material, poniendo un mayor énfasis en la comprensión del modelo de negocio, del entorno de la entidad y de sus controles internos.
La NIA-ES 540, dedicada a las estimaciones contables, fue profundamente revisada para responder a un entorno en el que cada vez más partidas dependen de hipótesis, modelos financieros y juicios complejos.
Igualmente, la NIA-ES 240, sobre las responsabilidades del auditor respecto al fraude, reforzó la necesidad de considerar el riesgo de manipulación de la información financiera y de mantener un adecuado escepticismo profesional durante toda la auditoría.
Paralelamente, los reguladores incrementaron la supervisión pública, mejoraron los sistemas de control de calidad de las firmas de auditoría y fortalecieron el papel de los comités de auditoría en las entidades de interés público.
En definitiva, la profesión respondió haciendo aquello que siempre ha hecho cuando detecta debilidades: aprender, revisar sus procedimientos y reforzar sus controles.
Una lección que trasciende la auditoría
Existe una tendencia natural a pensar que cuando un sistema falla significa que deja de ser útil.
La historia demuestra justamente lo contrario.
Cuando un avión sufre un accidente, nadie concluye que debamos dejar de volar.
Se investiga qué ocurrió.
Se identifican las causas.
Se modifican los procedimientos.
Y la aviación termina siendo todavía más segura.
Con la auditoría sucede algo parecido.
Cada gran escándalo financiero ha impulsado mejoras en las normas, en la formación de los profesionales, en la supervisión pública y en la calidad de los trabajos realizados.
La auditoría no existe porque el riesgo desaparezca.
Existe precisamente porque el riesgo siempre estará presente.
Y cuanto mayor es la complejidad de la economía, mayor es también la necesidad de profesionales independientes capaces de aportar confianza sobre la información financiera.
La confianza nunca puede darse por supuesta
Quizá esa sea la mayor enseñanza que nos dejó Lehman Brothers.
La confianza es el activo más importante de cualquier mercado.
Pero también es el más frágil.
Se tarda años en construirla y apenas unos días en perderla.
La auditoría no nació para garantizar que nunca existan errores.
Tampoco para impedir cualquier fraude o evitar todas las quiebras empresariales.
Nació para que quienes toman decisiones económicas puedan hacerlo sobre una información que ha sido sometida al juicio independiente de un profesional.
Por eso, más de quince años después de la caída de Lehman Brothers, la gran lección no es que la auditoría fracasara.
La verdadera lección es que una profesión comprometida con el interés público debe ser capaz de cuestionarse, aprender de sus errores y evolucionar constantemente para seguir cumpliendo su misión.
Porque la confianza nunca puede darse por supuesta.
Hay que construirla cada día.
Y esa sigue siendo, hoy como hace miles de años, la razón de ser de la auditoría.
¿Sabías que…?
- Lehman Brothers fue fundada en 1850 como una pequeña empresa dedicada al comercio de algodón en Alabama, mucho antes de convertirse en uno de los mayores bancos de inversión del mundo.
- La quiebra de Lehman Brothers continúa siendo la mayor bancarrota de la historia de Estados Unidos, con activos superiores a 600.000 millones de dólares.
- El informe del examinador judicial Anton R. Valukas, publicado en 2010, supera las 2.200 páginas y sigue siendo uno de los documentos más estudiados sobre gobierno corporativo, información financiera y auditoría.
- El caso Lehman Brothers continúa analizándose en universidades, escuelas de negocios y programas de formación de auditores de todo el mundo como ejemplo de la importancia del juicio profesional, el escepticismo y la transparencia financiera.
Bibliografía y fuentes recomendadas
- Aunque el artículo está escrito en un lenguaje divulgativo, se apoya en documentos de referencia que permiten profundizar en el caso:
- Anton R. Valukas (2010). Report of Anton R. Valukas, Examiner. United States Bankruptcy Court, Southern District of New York.
- International Auditing and Assurance Standards Board (IAASB). ISA 200, ISA 240, ISA 315 e ISA 540 (adaptadas en España como NIA-ES).
- PCAOB (Public Company Accounting Oversight Board). Informes y publicaciones sobre calidad de la auditoría y supervisión de firmas.
- SEC (U.S. Securities and Exchange Commission). Documentación pública relacionada con la crisis financiera y la información financiera de las entidades cotizadas.
- Financial Crisis Inquiry Commission (2011). The Financial Crisis Inquiry Report.
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