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Si la IA hace el trabajo del junior, ¿cómo formaremos al auditor del futuro?

La automatización puede eliminar tareas repetitivas, pero también parte del recorrido con el que los nuevos auditores aprendían a detectar errores, entender procesos y desarrollar criterio.

3 MIN LECTURA

Buena parte del aprendizaje tradicional de un auditor comenzaba con tareas básicas: revisar documentos, preparar conciliaciones, comprobar muestras y documentar procedimientos. La inteligencia artificial puede acelerar muchas de ellas. La oportunidad es evidente, pero también aparece un riesgo: si desaparece el trabajo inicial, ¿cómo adquirirá experiencia la próxima generación?

Las tareas básicas también enseñaban

Una comprobación repetitiva no era solo producción. Permitía conocer documentos, identificar excepciones, entender el circuito de una operación y aprender qué evidencia resulta convincente.

El problema no es automatizar ese trabajo, sino hacerlo sin sustituir su función formativa.

El criterio no aparece de forma automática

Un senior reconoce una explicación inconsistente porque ha visto errores, ha preguntado muchas veces y ha recibido correcciones. Si el junior recibe directamente un resumen generado, puede llegar antes al resultado sin comprender el proceso que lo sustenta.

La eficiencia inmediata podría crear una carencia futura de profesionales capaces de revisar críticamente el trabajo de la propia IA.

Qué competencias serán más importantes

  • Comprensión del negocio y de los procesos.
  • Evaluación crítica de evidencia.
  • Escepticismo profesional.
  • Capacidad para formular buenas preguntas.
  • Análisis de datos y excepciones.
  • Comunicación oral y escrita.
  • Ética, independencia y protección de información.

Un nuevo modelo de aprendizaje

1. Mostrar el proceso antes del atajo

El profesional debe comprender qué procedimiento automatiza la herramienta, qué objetivo persigue y qué errores puede cometer. En determinadas tareas será conveniente realizar primero una parte manual.

2. Trabajar con excepciones

La IA puede procesar la población y el junior investigar los elementos anómalos. Esto eleva el nivel del trabajo inicial, siempre que exista supervisión.

3. Utilizar simulaciones

Casos ficticios, expedientes de formación y ejercicios con errores intencionados permiten desarrollar criterio sin comprometer información real.

4. Hacer visible la revisión

El aprendizaje mejora cuando el revisor explica por qué una evidencia es insuficiente, qué riesgo no se ha cubierto o cómo debe documentarse una conclusión.

5. Exposición progresiva al juicio

Los juniors deberían participar antes en reuniones, recorridos de procesos y discusiones de riesgos, con una responsabilidad adaptada a su experiencia.

El papel del senior también cambia

Supervisar ya no será solo corregir papeles. Implicará comprobar que el equipo entiende cómo se obtuvo una salida automatizada, qué supuestos contiene y qué validación se realizó.

El senior necesitará competencias tecnológicas, pero también mayor capacidad pedagógica.

La formación profesional debe adaptarse

Los estándares internacionales de educación de IFAC combinan competencia técnica, habilidades profesionales y valores, ética y actitudes. La tecnología debe integrarse en esos tres ámbitos, no tratarse como un módulo aislado.

Aprender a utilizar IA incluye saber cuándo no utilizarla, proteger datos, contrastar fuentes y asumir la responsabilidad por el resultado.

La paradoja de la automatización

Cuanto más trabajo básico realice la tecnología, más deliberada tendrá que ser la formación humana. No bastará con esperar que la experiencia llegue por repetición.

La IA puede liberar tiempo para aprender mejor. Pero solo ocurrirá si las firmas convierten parte de esa eficiencia en supervisión, explicación y exposición a decisiones profesionales.

Fuentes oficiales